“El corazón dio paso a la razón”

¡Hoy estoy feliz! Por fin puedo inaugurar la que, espero, sea una larga lista de colaboraciones vuestras. De relatos, poemas, guiones… historias escritas con La pluma del aprendiz. La primera, es una carta de amor que envió Ana a la dirección de correo electrónico.

Al final, el corazón le dio paso a la razón.

Juré no volver a hacerlo, pero de nuevo falté a mi palabra, juré no volver a escribir tu nombre, ni pensar en ti, creo que de tanto jurar e intentarlo, en vez de olvidarte más te recuerdo. Intenté buscarte mil defectos y los encontré, elaboré una lista llena de lágrimas y luego la rompí en mil gotitas porque amo cada uno de tus defectos. Y es que cada día me descubro pensando en ti, eres lo primero que recuerdo al alba y lo último que pienso cuando en la noche rendida me duermo. Y es que has sido, con poco, lo mejor de mi vida.

Amor, disculpa que hoy te llame así, perdóname, ya sé que he perdido ese derecho, aunque no sé si alguna vez lo he tenido. Hoy sólo quería darte las gracias por hacerme compañía durante tanto tiempo, gracias por dejarme que cada noche me acurrucara entre tus brazos, gracias por todo el cariño que me has dado, gracias por hablarme, por animarme, por compartir mis éxitos y llorar mis fallos, por apoyarme aunque al final haya vuelto al círculo vicioso del que no sé huir. Me refugio en mi maravilloso sueño, del que me has hecho despertar, pero vives en mis recuerdos y ésos amor, ésos no me los puedes arrebatar. Y cada noche en brazos de otro hombre piento que eres tú el hombre que me hace el amor, el que me besa, el que me da calor, el que me acaricia y me arropa hasta quedarme dormida. Sí, amor, ya sé que es triste mi locura… pero lso recuerdos son como tesoros y mi mente recuerda como:

Volaban las ruedas sobre el asfalto desgastado, volaban lamiendo cada curva como si fueran mil besos, el tiempo era corto, cada segundo cuenta, atrás una brillante carrera, delante corriendo por primera vez por amor, arañando velozmente cada segundo después de meses sin verte, meses leyéndote sin sentirte… casi me he olvidado de tu aspecto… y al final el encuentro… el corazón acelerado cuando te ve se detiene por segundos para volver a latir tan fuerte que un sentimiento como ese no lo recuerdo… luego el abrazo y ese olor… embriagador… tieempo breve pero intenso…

Intensamente bello… ¿a qué saben tus besos? Los echo de menos, ¿sigues sonriendo? Me fascina tu sonrisa, me encantaban los saludos mañaneros -”Hola, guapísima” -las despedidas nocturnas -”… un beso de buenas noches y hasta mañana, preciosa” -y es que aunque no me creas, yo sólo quería ser bella para ti, mi cambio sólo era por si volvías a por mí… -”¿Me dedicas la noche, guapa?” -has dicho una vez. ¿Cuántas noches quieres: media, una, dos…? Si las quieres todas, mis noches son para ti… sólo susúrramelo al oído. Sí, amor, pídemelo bajito, no hace falta que grites; ven, aquí estoy no me moveré, ven cuando quieras, te esperaré una vida, sólo una, la que tengo; te esperaré hasta que me enamore de nuevo, te esperaré mientras te olvido, te esperaré mientras aclaras tu confusión…

“Estoy confundido” -dijiste -”no sé si mi felicidad está contigo o con mi novia, dime: ¿qué debo hacer?” “Yo no soy quién para responder esa pregunta, es a tu corazón a quién tienes que preguntarle” -respondí -”Sólo él tiene la respuesta”. Ahí la razón habló, maldita sea la razón, mientras mi enamorado corazón desde el otro lado de la cama gritaba: ¡conmigo, vente a por mí, sí, a por mí, que aquí está tu sitio, lo estoy decorando para ti; ven, tómame de la mano y fundámonos en un abrazo eterno, pídeme lo que quieras te lo daré todo, ¿qué dices a eso? ¿Quieres la Luna? De acuerdo, iré a buscarla y la pondré a tus pies, pídeme que sólo sea tuya y tuya seré… Sí, amor, ya sé que es triste mi locura… pero más triste es cada día desde de tu partida, el castigo del silencio que me impones sin entenderlo, castigo por estar en brazos de otro hombre, castigo incomprendido porque en tus brazos hay una bella mujer y me juzgas a mí sin mirarte al espejo. Es injusto, pero te comprendo  aunque tú nunca llegues a entenderlo y me mires negándome con la mirada y la mente. Triste pero cierto, ojalá pudiera arrancarme lo que siento y borrarte, pero no puedo… lo siento, pero no puedo… vives en mí sin quererlo… Sí, ya sé que está triste mi locura… pero más tristeza produjo en mi corazón la herida del puñal de las últimas palabras brotadas de tus labios, portavoces de tu corazón helado, que traían la respuesta a la eterna pregunta del corazón; porque responder…

respondió: al final el corazón le dio paso a la razón.”

 Ana.

Publicado en on 14 Marzo, 2008 at 4:04 pm Comentarios (2)

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://laplumadelaprendiz.wordpress.com/2008/03/14/el-corazon-dio-paso-a-la-razon/trackback/

Canal RSS de los comentarios de la entrada.

2 comentarios Leave a comment.

  1. Que triste y que cierto es a veces … La razón impera a la larga.

    Por cierto, se lee un poco borroso con la letra en cursiva.

    A ver si algún día os mando algo, es una buena iniciativa !

  2. La letra cursiva se ha colado ¡no sé cómo! Pero estoy en ello. Gracias Gaby!
    Y muchas gracias por el relato, Ana.


Leave a Comment